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Para la Sala II, Cáceres no revirtió las pruebas sobre el ataque a Martinazzo

Los camaristas indicaron que existió violencia de género, por lo que agravaron el castigo al legislador.

Para los jueces Maximiliano Blejman, Silvina Rosso de Balanza y Juan Bautista Bueno, miembros de la Sala II de la Cámara Penal, los cuestionamientos que hizo el legislador nacional del Pro, Eduardo Cáceres, para zafar del procesamiento en su contra por las lesiones denunciadas por Gimena Martinazzo «no tienen la entidad suficiente» para revertir «los elementos de prueba que lo incriminan». En esa línea, decidieron confirmar la decisión que hace casi un año tomó el juez de primera instancia, Federico Rodríguez, en la que responsabilizó al dirigente por los golpes que recibió la actual vicepresidente del Pro, cuando ambos eran pareja. Los magistrados, además, fueron más allá, ya que le hicieron lugar al pedido de la dirigente y cambiaron la calificación legal porque entendieron que, en el hecho denunciado, existió violencia de género. Así, el delito que ahora se le endilga al aún diputado nacional, quien dejará su banca la semana que viene, es «lesiones leves doblemente agravadas, por el vínculo y por mediar violencia de género», el cual tiene una pena que va de los seis meses a los dos años.

Para ratificar el procesamiento y ampliar los delitos, los miembros de la Sala II indicaron que existieron varios elementos que resultaron suficientes para incriminar a Cáceres, como las numerosas fotografías que dan cuenta de las lesiones provocadas; el informe médico que las constató, el cual sostuvo que el resultado es compatible con «compresiones y golpes con elementos contundente», el relato de la hija de Martinazzo, y el informe de la División de Delitos Complejos de la Policía, «del que surgen diversos extremos que refuerzan los dichos de la denunciante». Sobre este último punto, indicaron que, gracias al análisis del celular de Martinazzo, del que se obtuvo registros de mensajes y llamadas, se constató que la dirigente se encontraba en la casa de Cáceres en el día y hora que denunció, que solicitó un remís para que la fuera a buscar y la trasladara a su casa y que, además, tenía descargado en el aparato una aplicación para recuperar mensajes de texto que fueron borrados, descarga que, en el marco de una discusión, «muy probablemente» haya realizado el legislador, ya que «una persona no instala una aplicación para recuperar mensajes que ella misma ha borrado». Según la denuncia, Cáceres sospechaba que Martinazzo salía con un amigo suyo y, por ese hecho, se habría generado la discusión.

Gimena Martinazzo. Es la actual vicepresidente del Pro, pero está distanciada del conductor, Enzo Cornejo, ligado a Cáceres. Fue referente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y dirigente de peso en Rawson.

A su vez, los jueces indicaron que «ninguno de los argumentos principales» realizados por el legislador para revertir el procesamiento «tienen actualmente respaldo probatorio sobre las pruebas incorporadas en la causa, razón por la cual, no corresponde cuestionarlos». Así, indicaron que, si bien Cáceres sostiene que un testigo, Víctor Castro, dijo que Martinazzo le habría dicho que «si tenían que aparecer lesiones, las lesiones iban a aparecer», este no se refirió en ningún modo en su declaración testimonial. Y lo mismo ocurrió con Paola Miers, que «lejos de relatar que atendió en su local de estética a Martinazzo, el día antes de hacer la denuncia, y que en esa oportunidad no tenía lesiones, se limitó a decir que eso no sucedió y refirió no saber por qué razón la convocaron a prestar testimonio en esa causa».

El fallo le dio el OK a un punto que venía planteando Cáceres. Es que el tribunal sí ordenó, a quien intervenga en el expediente en primera instancia, a «que se amplíe la declaración testimonial de Castro y Miers», para que el primero indique si habló con Martinazzo y diga si le manifestó sobre que las lesiones «iban a aparecer». En el caso de la segunda, sobre los supuestos mensajes que mantuvo con Cáceres, en los que supuestamente indicaba que «tenía pruebas contundentes sobre la causa y que lo ayudaría». Esto último abrió un cruce judicial entre Miers y el legislador (Ver recuadros). Por otro lado, los jueces ordenaron que se secuestre el registro de atención de pacientes de la estética y los registros fílmicos de las cámaras de seguridad de esa zona.

Cáceres contra Miers

Luego de que el juez Federico Rodríguez procesara a Cáceres por lesiones contra Martinazzo, el legislador acudió a la Justicia y denunció a Paola Miers por falso testimonio. Lo hizo ante el fiscal Correccional de turno. En la presentación indicó que la militante provida aseguraba que tenía «pruebas que podían servirle» en la causa, pero ésta no lo indicó cuando fue convocada para dar su testimonio. Unos seis meses después, Miers querelló a Cáceres y aseguró que la quiso sobornar para perjudicar a Martinazzo. Según dijo Miers, la denuncia que presentó el diputado nacional en su contra por falso testimonio, es falsa y nunca ocurrió. Incluso, que el dirigente del Pro buscó sobornarla con un cargo público y plata para que testifique a su favor.

Cáceres contra Martinazzo

En julio de este año, y el mismo día, ambos dirigentes del Pro hicieron respectivas presentaciones judiciales en las que, básicamente, indicaron que el otro mintió en la causa original. El diputado nacional acusó a la dirigente de Rawson por hacer una falsa denuncia al indicar que se contradijo en su declaración de cómo sucedieron los hechos de violencia. A su vez, Martinazzo le pidió a la Justicia que la denuncia que hizo Miers contra Cáceres, en la que ésta última lo acusó de soborno y de adulterar chats para favorecerse en la causa por violencia, sea incorporada en el expediente principal y que el legislador sea investigado por adulteración de documento privado y presunta estafa procesal.