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«Mi hermana cruzaba por la senda peatonal, el sinvergüenza del auto ha tenido la culpa»

Lo dijo esa familiar de la anciana de 85 años que murió atropellada en la Avenida Libertador. El conductor, preso.

En el último tiempo salía poco, asustada por el covid-19, pero el martes le habían colocado la tercera dosis de la vacuna y eso la tenía más tranquila y contenta. Sin embargo, por esas cosas del destino todas sus esperanzas de transitar sus últimos años de vida en un mundo más normal fueron echadas por tierra porque ayer encontró la muerte y fue de una manera espantosa y violenta, atropellada por un automovilista cuando cruzaba la Avenida Libertador.

Dominga del Tránsito Arias tenía 85 años, estaba jubilada (como administrativa de la ex Luz y Fuerza) y vivía con su hermana René en el Barrio San Raúl, en Rivadavia. Tenía un hijo y nietos. Le gustaba más que nada estar en la casa, pero si había que salir no tenía problema porque el cuerpo le aguantaba. «Le gustaba hacer de todo en la casa, era una persona completamente ágil y muy activa, andaba perfectamente bien», contó ayer René (69), quien disparó con munición pesada contra el conductor del Fiat Uno que la arrolló: «Mi hermana cruzaba por la senda peatonal, el sinvergüenza del auto ha tenido la culpa. Por eso tenemos mucha bronca y queremos que se haga justicia».

Víctima. Dominga del Tránsito Arias.

La desgracia ocurrió a eso de las 10.35, cuando Dominga cruzaba la Libertador (hacia el Sur) por la senda peatonal, a la altura de la calle 30 de Octubre, en Rivadavia. Había ido a un almacén a comprar pan y pollo para el almuerzo. Un testigo directo llamado Mario, contactado por este diario, contó cómo fue la trágica secuencia: «Veo cuando la señora empieza a cruzar, por dentro mío decía «no va a poder, si vienen los autos». Un auto que venía por el carril lento frena, ella pasa pero cuando camina unos pasos más el del Fiat Uno, que venía por el otro carril, se la encuentra de golpe. El muchacho no frenó, para mí no la vio. Voló todo y la señora fue llevada en el capot varios metros, como 20. Cuando el del auto frena ella cae. Me arrimé, la señora no hacía nada. Otro muchacho le tomó el pulso y ya estaba fallecida. No tenía sangre pero al parecer estaba quebrada entera, el cuerpo estaba como deformado».

Dolor y bronca. René Arias, hermana de la fallecida, trató de “sinvergüenza” al
conductor del Fiat Uno y lo culpó por la desgracia de Dominga. Ambas
vivían juntas en el Barrio San Raúl de Rivadavia.

Cristhian Marcel Pérez Ferreyra (29) se llama el automovilista, que quedó detenido. Según fuentes judiciales, circulaba por Libertador rumbo al Oeste y a «alta velocidad». El caso es investigado por el fiscal Iván Grassi, de la UFI Delitos Especiales.